Buenos días, Creo que estropeé los planes formados por la tita y por ti para comer pasado mañana. Lo siento. Pero mereces una explicación. No ha sido desatención sino consecuencia de mi despiste, cada vez mayor. Verás Tenemos un amigo que es incluso más viejo que yo. Toñín. Viudo desde hace unos años. Desde entonces vive solo, en su piso de 300 metros. De vez en cuando, nos recordamos por WhatsApp. Pero la pasada semana me sorprendió con una invitación a comer el miércoles en su casa. No lo hacíamos desde que vivía su mujer. Sobre la marcha, acepté una invitación tan inesperada. Luego, la tita me reprendió, haciéndome recordar el compromiso adquirido con vosotros. Es cierto que podía haber contactado con él y contarle la situación. Seguro estoy que habría entendido el caso. Pero, aun siendo amigos, no tengo con él tanta confianza como con vosotros. Además, sospecho que hay alguna razón escondida para esa inusual invitación y no me pareció bien dejarle fru...