DIÁLOGO, a medias

  DIÁLOGO, a medias 


I.-Antecednte. 

 ESTUDIO que acompañaba al escrito recibido, origen del Diálogo semioculto 

 Venir del sur de Madrid supongo que no me ayudó mucho a brillar por sistema.

Ayudó mucho, sin embargo, a tener sueños, ganas de mejorar y expectativas de progreso. Es fácil cuando empiezas de un día a día en el sur de la capital. Y ahí andaba yo.

Por azares de la vida comencé a trabajar en unas oficinas en la Calle Zurbano y allí fui feliz, en las cafeterías de García de Paredes, en los restaurantes y copas de José Abascal y en los paseos entre sus calles con palacetes elegantes que hay que saber mirar. Maravillosa General Martínez Campos con un catálogo de joyas arquitectónicas tan polivalentes ahora. El palacete de la esquina con Zurbano, el siguiente, el inmediatamente anterior…..

De ahí salté a Iglesia, unas oficinas con balcón a la calle, enfrente del cruce con Santa Engracia y ya no dejé de hacer mía esa calle para el ocio de las tardes, que ahora llaman afterwork. La parte de detrás de Eloy Gonzalo hacia la calle Sagunto y Olavide se convirtieron en mi barrio para recados de mercería, zapatero, relojero y demás y en Olavide y Santa Engracia encontraba mi felicidad social. Tanto en tan pocas manzanas de distancia, aunque volviese al sur cada día para dormir, mi vida estaba en mi barrio de Chamberí.

No he tenido mucha intimidad con mis padres, aunque un día, tras estar en La Milagrosa para ir al neurólogo con mi madre, a ver el avance de su Alzheimer, me dijo ilusionada al pasear por la plaza de Chamberí: “…aquí en esta acera había una tienda de caramelos de unos sres muy amables donde yo venía a comprar, para comérmelos en la plaza con mis amigas. De esas cosas me acuerdo, hija, como si fuese hoy” Y me la imaginaba como aquellas estudiantes de la residencia de señoritas, llegando a Castellana. Elegante y grácil como la que más. Y mi corazón todavía reacciona cuando paso por la plaza, y le sonrío cuando voy al bermute o a los eventos musicales. Pienso que estoy en comunión con mi pasado, con aquellas épocas en blanco y negro en las que mi madre andaba por ahí.

En esa misma época, alguien del sur me pidió ayuda para recoger un sofá en Madrid y un día no laborable nos vinimos a Madrid, “glorieta de Quevedo”, dijeron. Y fue ahí cuando pensé “Un día viviré aquí”, mientras recogíamos y viajábamos de vuelta al sur.

Vivo en la calle Galileo y solo si me enfoco recuerdo mi antigua llamada al futuro, mi deseo, mi ilusión, que debe ser que siempre lo he mantenido hasta hacerme con el barrio de Chamberí como mío. Cuánto bueno por aquí. No dejes de desear, de hablar de tus metas, de verlas como reales, que aunque no te das cuenta te vas acercando y un día sonríes y la estás cumpliendo. 



II.- La parte de una del las partes

(No me considero legitimado para reproducir la otra parte

Me Ha sabido a poco.
 Muy bonita, aunque rezuma nostalgia y oculta ilusión insatisfecha y frustración dominada por una voluntad férrea. Planteamiento original.
Me Ha gustado.
 Solo me queda la pena de no entender 
el sentido profundo de la última línea. 
Me quedé con el deseo de seguir leyendo.
Enhorabuena.

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Es tu tipo de diálogo. Un apresurado picotazo de gorrión y enseguida, sin más,  levantar el vuelo abandonando el lugar hasta no se sabe cuándo, dejando sólo como recuerdo la débil huella de una pisada fugaz.
Lejos, de nuevo,  la posibilidad de una comunicación, aunque fuera breve, enriquecedora.
Eres tú.
Que tengas suerte.
Pero, anímate a escribir.. 

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Curiosa salida!
Y. - me pregunto- ¿para qué se necesita hoy conocer la hora de nacimiento, salvo para sesiones de nigromancia?
Pero, no. Amelia fue una gran profesional como secretaria y hubiera contestado acertadamente cualquier cuestión relacionada con su trabajo, pero, obviamente, tu pregunta no figuraba -que yo sepa- en su agenda laboral. Y si figuraba, tampoco era tema que tuviera que comentarme.
Lo siento. Pero, por curiosidad, ¿por qué te interesa ese dato?
¿Adónde ha llegado ahora a posarse, en su nuevo e inesperado salto, el gorrión? 

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Gracias por mantener tu mente y presencia durante dos sesiones sucesivas en una misma parcela de pensamiento sin cambiar de tema. Debió ser duro para ti. Gracias por el esfuerzo.
Voy a tratar de aliviar tu situación, evitando te el desplazamiento al Registro.:
Puedes solicitarlo "on line", según creo y suelen enviarlo pronto. Yo lo haría por ti, para ofrecerte el dato, pero mis conocimientos en el uso de estos nuevos " diabólicos inventos" no llegan a tanto..
Cree en mi sinceridad cuando afirmo tu capacidad para mantener el mismo tema sin demostrar interés por el cambio,  en dos intervenciones sucesivas.
Y, mientras descansas por ese mental esfuerzo  prepara tu ánimo para recibir un cordial abrazo y un cariñoso saludo.
He disfrutado con. La ocasión de estas parrafadas.
A trabajar!  Que, para un día no ha estado mal.

 

 

 

Por fin conseguí oír los comentarios de quienes fueron Testigos. Me ha sido difícil (los viejos no acabaremos nunca de dominar estos adelantos), pero al fin creo que lo conseguí.
Por fin me parece entender -aunque no te atrevas a expresarlo- lo que te pasa.
Por fin, empiezo a comprender tu -en mi opinión- extraño comportamiento anterior.
Por fin -me parece que empiezas a darte cuenta de que la vida solo merece la pena si, dejando atrás las presiones que tuerzan tu voluntad, eres capaz de vivirla a tu manera, sin importante opiniones extrañas, disfrutando de lo que te gusta y no, de lo que te dicen que te tiene que gustar.
Pero, aun así, creo que estás solo en el principio de ese fin.
Buceando en las oscuras y difusas manifestaciones de tu estado de ánimo, aún aflora un miedo, una inseguridad indefinida
Es el momento de ser fuerte, de agarrarte a algo que, por ti misma, sin que nadie te lo imponga, consideres que es un bastión firme del que te puedes fiar.
Abre tu alma (abrir no es solo apuntar) a quien o quienes confíen en ti al margen de tu situación, y déjate llevar en la línea  que te encuentres feliz.
Yo, desde la lejanía de mi edad y el diferente trazado de nuestras sendas vitales, poco puedo hacer que no sea el apoyarte y desearte SUERTE
Pero eso lo deseo de corazón, que dejo a tu disposición por si en algo te puedo ayudar.

Y concluyo contestando tu pregunta.
Mi salud es buena en su conjunto, pero llena de parches en cada uno de sus sistemas.
Mi apariencia,: la poco afortunada de un viejo, que sabiéndose así, no querría parecerlo.
Mi estado de ánimo, positivo en lo que cabe.
¡ÁNIMO  para ti!

FINAL
 También fue pena la mía.
     Confío en que estés mejor
que estabas el otro día
y domines el dolor
que tu alma consimia. 

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