Observación banal
Observación banal
Mientras leía los últimos renglones de tu nota, me sonreía.
Y no, porque considerara graciosa la serie de "calamidades" que me contabas. No, sino por el gracejo con que engengarzabas, por un lado, los desaciertos en la organización del Centro, y, por el otro, la rapacidad insaciable y certera de la Agencia Tributaria para llevarse nuestros ahorros.
Bonito pasaje
Intranscendente y, acaso, banal. Pero, bien contado
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