SE FUE
SE FUE
Nos dejó sin que le diera tiempo a indicarnos cuál era el secreto para alcanzar el envidiado estado de felicidad que dejaba en el ambiente cuando se alejaba del grupo al paso tranquilo que caracterizaba su caminar,
Era habitual en nuestros encuentros o reuniones donde quedaba constancia de su presencia, ofreciéndonos su compañía, habitualmente silenciosa y, con frecuencia, salteada con algún acertado apunte.
Su marcha fue relativamente rápida e imprevista
Y no es que estuviera exento de taras físicas o achaques.
A su edad son normales en los humanos las dolencias más o menos aparentes que forman parte de la persona y suelen moldear su carácter , llegando a formar su personalidad.
Pero tales afecciones, las externas al menos, estaban tan identificadas con él, tan naturalmente sobrellevadas, que no se veían como deficiencias. En cuanto a las internas o las anímicas, jamás fueron materia de comentario que llevara a tristeza
Y se fue.
Sí. Él, desafortunadamente, se fue.
Pero, para nosotros, no del todo.
Había sido tan impactante su presencia mientras estuvo a nuestro lado, que no resulta fácil hacerse a la idea de que no volverás a gozar de su prudente intervención o silenciosa compañía.
Tan insensiblemente como te encontrabas a gusto a su vera cuando estaba aquí, te queda ahora la sensación de su recuerdo cuando llegan fechas en las que de manera especial se hace más apremiante su ausencia.
Y hoy, para mí es una de esas fechas.
BIENAVENTURADO
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